¿Tu hijo fuma marihuana?

2 años - 1461 Visitas

El consumo de marihuana se ha duplicado entre los jóvenes en los últimos años. Muchos padres no saben cómo afrontar la situación. Si crees que tu hijo fuma marihuana te enseñamos a detectar el problema.
.

 

Detectar el problema

1

.

¿Por qué los adolescentes fuman marihuana? ¿Qué provoca sobre ellos el hachís? ¿Qué actitud deben tomar los padres? El primer paso es comprender lo que les ocurre.
.

Los adolescentes sienten una incomodidad física y psíquica que, con frecuencia, no saben cómo resolver. Son vulnerables e inseguros. Y la inmadurez les hace esconderse en la burbuja imaginaria que les proporciona la marihuana.
.

Con frecuencia, es la curiosidad lo primero que les hace acercarse a la droga, pero lo que late en el fondo es la huida de la realidad para aliviar la angustia de no saber hacerse cargo de lo que se traen entre manos. Por lo general, comienzan a fumar con los amigos, como si fuera un rito de paso, y lo abandonan cuando aparece una pareja y alcanzan cierta madurez.
.

Impotencia y confusión

2

.

Enfrentarse a la tarea de ser un hombre o una mujer se les hace difícil. Tienen que elaborar el duelo de haber perdido a los padres de la infancia y de haber dejado de ser niños para buscar otros objetos de amor fuera del espacio familiar. Además de los movimientos internos que conlleva edificar una identidad adulta, han de vivir en un mundo que cada día es más agresivo, más competitivo y menos placentero. Tienen un futuro incierto en un mundo duro; todo son preguntas, pero aún no encuentran respuestas, no saben qué van a ser, si les van a querer, si se van a poder enfrentar a la vida. Y, con frecuencia, piensan que decepcionan a sus padres. Ante la impotencia, sienten rabia.
.

La marihuana les sirve para calmarse, les hace pasivos y adormece sus pulsiones agresivas, porque el cannabis provoca relajación: desinhibe, altera la percepción y produce euforia y apetito, que es lo opuesto a como se sienten.
.

Los adolescentes están totalmente ‘descolocados’, cada día más. No encuentran su lugar en el mundo de los adultos. Ellos aún no lo son, pero tampoco son niños, de modo que combaten ese ‘descoloque’ ‘colocándose’. Así encuentran un lugar entre los suyos en un mundo imaginario que, por un tiempo, les hace creer que la vida es más feliz de como ellos la sienten.
.

Los padres tienen que estar atentos. Lo primero es hablar del tema con ellos. Más que aleccionarles, conviene escucharles y saber qué es lo que les está pasando y cómo se sienten. Encontrar tiempo para hablar, es importante en estos casos. Hay que investigar si fuman porros los fines de semana y de forma ocasional, o si se trata de un consumo cotidiano; si sólo se produce cuando están con los amigos, porque lo hacen los demás, o se trata de un modo de huir del aburrimiento o de un malestar profundo. El consumo habitual y cotidiano es preocupante, pero la gran mayoría lo hace los fines de semana y lo abandona cuando acaba la adolescencia.
.

Analgésico hacia la madurez

123

.

La psicóloga Francoise Dolto afirma que los niños demasiado protegidos son los que se sienten más inadaptados frente a la tragedia cotidiana del mundo y cree posible que el porro recuerde inconscientemente al sedante prescrito por el pediatra. Afirma que anula las diferencias sociales y sexuales. Hace perder la consciencia del sexo propio y de la propia identidad. De esta forma, las angustias promovidas por las incertidumbres a las que se enfrentan (las relaciones amorosas y sexuales, la identidad y el futuro) quedan rebajadas considerablemente. La marihuana es, pues, un analgésico para el adolescente inmaduro que carece de recursos para encarar su vida de forma creativa y satisfactoria.
.

No estaría de más hacernos algunas preguntas sobre la actitud que la sociedad toma hacia los adolescentes. ¿Se ocupan las instituciones de darles espacios creativos donde puedan expresarse a su modo? ¿Respeta la sociedad la adolescencia como un momento de la vida incierto y conflictivo, pero creativo y enriquecedor? ¿No será que se les ve como seres incómodos porque siempre están poniendo en cuestión el orden establecido? ¿El aumento de consumo se debe a que en nuestra sociedad cada vez hay menos sitio para ellos? ¿Nos molesta su cuestionamiento? ¿Nos angustian sus incertidumbres?
.

Las claves

3

.

El mayor peligro cuando el adolescente consume demasiado cannabis es el síndrome ‘amotivacional’, que consiste en una perdida de energía, una disminución de la capacidad para concentrarse y una falta de interés por los estudios y por otros aspectos de su vida.
.

¿QUÉ CONVIENE HACER?

Dialogar con ellos para investigar qué les está pasando y proporcionarles salidas para que se sientan útiles.

.

Marcar limitaciones y establecer prohibiciones, pero siempre explicando las razones por las que se fijan.

.

Saber que detrás del excesivo consumo de cualquiera de estas sustancias siempre hay problemas personales serios.

.

Recordar la adolescencia propia. Muchos de los padres actuales fumaron porros.

.

NO ES ADECUADO

Tomar posiciones autoritarias sin explicaciones.

.

Comportarse de manera culpabilizadora. Esto puede empeorar la
comunicación.

.

 
 
 
 

SUSCRÍBETE GRATIS Y RECIBE LO MEJOR

 
Email: 
 

        BUSCAR MÁS